Seguridad alimentaria en maíz, sí es posible: experto

Para el investigador Antonio Turrent Fernández, del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias e integrante de Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, A.C., de que sí es posible lograr la seguridad alimentaria en maíz en el país, manifestó a Regio.com su tesis principal: “El campo mexicano cuenta con los recursos (incluyendo tecnología pública) para la ‘seguridad alimentaria en maíz para todos’ y para aportar los maíces de especialidad requeridos por la pluricultural cocina mexicana. La tecnología transgénica no es necesaria.”

Potencial productivo de maíz en México

Asegura Turret Fernández que en los 9 millones de hectáreas que cubre el agroecosistema de maíz se puede producir 33 millones de toneladas anuales, mientras la producción actual es de 22 millones. El potencial del campo puede ampliarse a más de 50 millones de toneladas de maíz si se incorporan recursos del Sur-Sureste susceptibles de aprovechamiento. Ocho estados del Sur-Sureste: Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo cuentan con los siguientes recursos:

Agua dulce: Las dos terceras partes de los 1530 km3, dotación anual de agua dulce del país, se infiltran o escurren mayormente al mar (cuencas del Papaloapan, Grijalva-Usumacinta, El Balsas, más centenas de ríos y arroyos que escurren directamente al mar).

Clima: Durante el ciclo Otoño-Invierno, las temperaturas y radiación solar son óptimas para duplicar el rendimiento del maíz con respecto al ciclo Primavera-Verano.

Tierra de labor: Cada año se cosecha 2.5 millones de hectáreas de maíz en el ciclo Primavera-Verano, en su inmensa mayoría bajo temporal. Aunque cercana al recurso agua dulce, esa tierra permanece ociosa durante el ciclo Otoño-Invierno en que se ausenta la lluvia. Hay también una reserva de 9 millones de hectáreas de tierras con vocación agrícola, que es subutilizada bajo el sistema de ganadería extensiva. El proyecto de “Los Ríos” (presentado por la Sagarpa en 1988) preveía un millón de hectáreas bajo riego por derivación del sistema Grijalva-Usumacinta entre los estados de Tabasco y Campeche. Este proyecto permitiría el cultivo doble de un millón de hectáreas, con arroz en el ciclo PV y maíz en el ciclo OI. Estas tierras formaban parte de la reserva de tierras de labor bajo uso ganadero extensivo. Infelizmente, este proyecto no fue considerado prioritario. No es ocioso mencionar el valor adicional de tal proyecto en el control de las inundaciones actuales de Villahermosa.

Tecnología Pública: Durante el período 1998-2001 el INIFAP condujo el proyecto “Granos del Sur” que evaluó la potencialidad productiva de maíz bajo riego en el ciclo OI en el Sur-Sureste. La información está publicada en cuatro artículos científicos, uno de éstos incluido en la carpeta preparada para esta ocasión. Los resultados indican que el rendimiento promedio de la región explorada del Sur-Sureste usando tecnología pública es del orden de 8 ton/ha. El híbrido H-515 del INIFAP alcanzó la lectura de 15 ton/ha en la Fraylesca, Chis.

Infraestructura requerida: La topografía ondulada y profundidad somera de los suelos predominantes, su-gieren al riego presurizado como principal medio de distribución del agua a las parcelas, siendo aquel dependiente de energía eléctrica así como de máquinas automatizadas-desplazables de riego.

Son por tanto necesarias la interconexión eléctrica de las áreas bajo riego, así como la construcción nacional de esas máquinas de riego. El país necesita los empleos para construir y mantener esa infraestructura. También el país cuenta con la ingeniería (hidráulica, interconexión eléctrica, electrónica y mecánica) así como con los recursos humanos capacitados que requiere esta empresa.

El potencial nacional de producción de maíz

El acondicionamiento de cada millón de hectáreas con infraestructura, investigación, extensión, crédito y facilidades para la comercialización en el Sur-Sureste, permitiría añadir ocho millones de toneladas a la producción nacional de maíz.

El Estado Mexicano podría añadir tres millones de hectáreas al cultivo de maíz bajo riego en ciclo OI en los próximos 15 años en esta región Sur-Sureste del país, con lo que se incrementaría el potencial de producción de maíz hasta 57 millones de toneladas anuales.

Seguridad alimentaria

México es el centro de origen y de diversificación del maíz. Cuenta con 59 razas nativas que son resguardadas, aprovechadas y mejoradas por 62 grupos étnicos que las cultivan en el 50% del agroecosistema mexicano de maíz. Hay por lo menos dos razones prácticas por las que las 59 razas nativas de maíz de México son insustituibles en el campo mexicano, mientras haya campesinos: 1) Sólo en tres millones de hectáreas de las nueve millones sembradas con maíz cada año, hay condiciones óptimas para el cultivo de maíz. En esta superficie prospera la agricultura empresarial, moderna y competitiva, cuyo paradigma es la agricultura industrial. En los seis millones de hectáreas restantes, las condiciones geográficas y edafoclimáticas distan de ser ideales. Ejemplos son la Sierra de Neblina (Sierra de Zongolica Ver.) en donde la baja radiación fotosintéticamente activa es el principal factor limitante; concurren una alta humedad relativa, lluvia que duplica la evaporación, suelos hiperácidos y topografía abrupta. Hay además enfermedades endémicas del tallo, follaje y mazorca.

Solamente las razas nativas de maíz (razas Olotón, Tepecintle, Comiteco y otras) prosperan en este agronicho, mientras los híbridos modernos, producidos ya sean por el INIFAP, el CIMMYT, o los consorcios multinacionales fracasan consistentemente.

Coexistencia de maíz transgénico y maíz nativo en México

Hay por lo menos cuatro factores que conducirán inexorablemente a la acumulación progresiva e irreversible de transgenes en las razas nativas de maíz, bajo la hipótesis de liberación comercial de maíz transgénico en México: 1) La biología reproductiva del maíz, 2) La dispersión incontrolada de los insertos transgénicos en el espacio cromosómico, 3) La segunda oleada de maíz transgénico adaptado a parte del agroecosistema mexicano y 4) Las prácticas de campo del Mejoramiento Genético Autóctono. No se sabe si el umbral deletéreo de acumulación de transgenes fuera inferior a los 50 eventos transgénicos independientes disponibles en el mercado mundial de maíces transgénicos. Es inevitable que esos transgenes sean sustituidos por otros, y como basura, se acumularán irreversiblemente en las razas nativas. Mis coautores y yo discutimos este tema en tres artículos científicos publicados en revistas mexicanas

Conclusiones

1. El campo mexicano cuenta con los recursos necesarios para producir más de 50 millones de toneladas anuales en los próximos 15 años, para garantía de la “seguridad alimentaria para todos”. 2. Las razas nativas son necesarias e insustituibles para garantía de seguridad alimentaria y para proporcionar los maíces especiales que demanda la cocina mexicana. 3. No es posible la coexistencia de maíz transgénico con las razas nativas de maíz en México, sin que éstas acumulen irreversiblemente transgenes y se amenace su integridad genética.

Publicado en Regio, el lunes 24 de enero del 2011.