Los cultivos transgénicos y la duda científica

Dudar es una actitud fundamental de la reflexión científica pues en la duda está la posibilidad de cuestionar ciertas interpretaciones de lo conocido para así llegar a un conocimiento más atinado. Es la oposición a la certidumbre o al dogma científico la que posibilita una ciencia en constante perfeccionamiento y un debate científico siempre animado. Por ello debe sospecharse de las posturas tomadas en nombre de “la comunidad científica” -como si ésta se moviera en un solo bloque-, que afirman una supuesta unanimidad en puntos de vista sobre una tecnología dada.

De ahí que sean preocupantes las expresiones públicas de responsables de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (CIBIOGEM), órgano del gobierno federal encargado de regular y prevenir los daños ocasionados por la liberación de cultivos transgénicos, o genéticamente modificados (GM), en México. Por un lado, un integrante del Consejo Consultivo Científico de dicha institución, también investigador de Ecosur, describió una comunidad científica unánime respecto a las bondades y la inocuidad de los cultivos genéticamente modificados (GM) y culpó a un sector ambientalista en búsqueda de recursos de la existencia de oposición a esta tecnología en la población mexicana. Por otro lado, y lo que es más grave, la Secretaria Ejecutiva de la CIBIOGEM, simplemente ignoró la realidad del debate científico, reduciéndolo a un trabajo amarillista.

Los que firmamos, académicos de El Colegio de la Frontera Sur, quienes pertenecemos a la mencionada comunidad científica, afirmamos con fuerza que: 1) ningún científico puede expresarse en nombre de la comunidad científica pues ella funciona por medio de debates, más que por unanimidad; 2) dicha comunidad es extremadamente diversa y nutre actualmente un intenso debate científico en cuanto a la utilidad y los posibles riesgos de los cultivos GM; 3) también anima un debate en torno a la agroecología para resolver los retos productivos y ambientales de mejor manera que a partir de los principios heredados de la ; 4) el sector ambientalista juega un papel fundamental como uno de los actores de estos debates.

Respecto a los activistas ambientalistas, quienes muchas veces son campesinos preocupados por la defensa de su territorio, es importante reconocer que, lejos de enriquecerse, quedan en situación de gran vulnerabilidad por denunciar situaciones de riesgo ambiental. Así lo demuestran las amenazas recibidas por quienes se oponen al cultivo de la soya transgénica en la Península de
Yucatán, o bien las agresiones o los asesinatos a defensores del medio ambiente. En contraste, es notable que cierto sector de la comunidad científica ha obtenido ventajas económicas al colaborar con la industria promotora de los cultivos GM.

En cuanto al debate sobre la utilidad y la inocuidad sanitaria y ambiental de los cultivos GM, el debate científico es de larga data, y se mantiene intenso. Una síntesis de los datos existentes sobre la productividad de cultivos GM muestra que el aumento general observado en la productividad durante las últimas décadas se debe en gran parte al mejoramiento genético tradicional y otras técnicas agronómicas, y poco o nada a la tecnología transgénica. En cambio, la inocuidad sanitaria para los consumidores se ha puesto en duda, entre otras razones porque gran parte de los cultivos GM implican un incremento del uso del herbicida glifosato. En México, el mayor debate se enfoca en los riesgos que los cultivos GM implican en términos ambientales. En particular la siembra del maíz GM representa un riesgo inevitable de contaminación y alteración del maíz criollo, producto de 9,000 años de domesticación por los pobladores de Mesoamérica. Sin ninguna duda el debate es intenso y si bien existe una abundante literatura científica que intenta mostrar las bondades de los cultivos GM, también existe un gran cuerpo de evidencias científicas para mostrar que los riesgos de dichos cultivos pueden ser mucho mayores que estas ventajas.

En este marco, consideramos irresponsable expresarse en nombre de la comunidad científica ignorando su diversidad, y nos parece una falta de ética mencionar solo una de las posturas de un debate científico tan largo y amplio como el que se ha generado en torno a los cultivos GM.

Finalmente, apelamos a la CIBIOGEM a considerar todo el debate científico y no ignorar gran parte de las evidencias científicas existentes; le solicitamos también apoyarse en el principio de precaución en sus decisiones. Solo así, esta institución podrá erigirse como el actor imparcial que sus estatutos definen, para cumplir su mandato de proteger el patrimonio biocultural de México y la población del país.

Rémy Vandame, Rogel Villanueva, Bruce Ferguson, Amalia Gracia, Mateo Mier y Terán, Miriam Aldasoro, Juan Manuel Pat, Helda Morales, Peter Rosset, Andrea Sáenz, Minerva Arce, Héctor Javier Sánchez, Nuria Torrescano, Gerald Islebe, Omar Giraldo
El Colegio de la Frontera Sur

 

Foto: María Luisa Severiano