La agricultura familiar, una alternativa contra la pobreza

Matilde Pérez U. | La Jornada 

En Brasil está abierto el debate entre acotar las siembras de productos transgénicos y promover la agroecología como alternativa para fortalecer la agricultura familiar, la cual se ha vuelto fundamental para la alimentación escolar y junto con otras acciones públicas se ha logrado que 36 millones de brasileños hayan salido de la extrema pobreza, explicó Patrus Ananías, ministro de Desarrollo Agrario de Brasil, en breve entrevista durante la 34 Conferencia Regional de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para América Latina y el Caribe.

"Queremos producir alimentos sanos, que preserven la cultura, la biodiversidad y los ecosistemas, una actividad que no considere a la tierra como mercancía y que garantice la dieta para generaciones futuras."

En Brasil, explicó, subsisten dos modelos de producción agrícola: la de las grandes plantaciones con un modelo agrícola para la exportación –uso de semillas transgénicas en el caso de la soya, por ejemplo– y la agricultura familiar, que tiene una dimensión comunitaria y produce 80 por ciento de los alimentos que se consumen. En este modelo no hay relación económica con la tierra, sino que es afectiva, cultural y ambiental.

Los diversos sectores de la sociedad mantienen un debate entre ambos modelos; la discusión es democrática y en un contexto de diálogo, porque queremos preservar territorios rurales como espacios de vida de las familias y de producción de alimentos saludables mediante la agroecología. La discusión, puntualizó, no es fácil, pues muchas de las empresas multinacionales tienen gran poder económico así como sobre los medios de comunicación, lo que dificulta las reflexiones, las investigaciones independientes y los debates democráticos. El debate no niega el derecho a la propiedad, pero es necesario tomar en cuenta otros derechos sociales, abundó.

Señaló que en 11 años se logró que 36 millones de personas salieran de la extrema pobreza, 42 millones ascendieran a la clase media y que la población subalimentada pasara de 10.7 a 1.7 por ciento. Con la agricultura familiar, destacó, los ingresos de las familias rurales aumentaron 53 por ciento en una década.

Durante el foro internacional, Vanessa Rubio Márquez, subsecretaria de Planeación, Evaluación y Desarrollo Regional de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), dijo que en el país hay 7.1 millones de personas en condiciones de pobreza extrema alimentaria; para atenderlos se aplican 90 programas de 19 dependencias coordinados por la dependencia en el ámbito de la Cruzada Nacional contra el Hambre.

En el tercer día del encuentro internacional, los representantes de 20 países y 14 redes de la sociedad manifestaron su solidaridad con las familias de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos y denunciaron que los llamados mercados de carbono, la economía verde, la biotecnología y la agricultura climáticamente inteligente son "falsas soluciones al hambre y la pobreza rural".

Por la tarde, los representantes de México, Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua hicieron un llamado a la cooperación de los países de la región para atender a la población que habita el llamado corredor seco de la zona. "Se requieren acciones especiales; hay que hacer un alto en el camino para proyectar lo que puede pasar en los próximos años", dijo Miguel Ruiz Cabañas, subsecretario de Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores.