Síntesis del grupo sobre Maíz Transgénico en México de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS)

Científicos por una biotecnología de punta con vocación social y ambiental para México

En fechas recientes se han aprobado una serie de requisitos administrativos establecidos dentro de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM) que abren la puerta a la posibilidad de sembrar maíz genéticamente modificado o transgénico en nuestro país. Esto se vuelve preocupante dada una serie de consideraciones que se presentamos en este artículo.

México es el centro de origen y diversidad de maíz y está obligado por la Convención sobre la Diversidad Biológica (Brasilia, 1992) a conservar su riqueza biológica (Matsuoka et al. 2002 PNAS 99: 6080). Además, el maíz es el alimento básico de nuestro País con un valor nutricional y cultural medular.

La incertidumbre científica, la identificación de riesgos al ambiente, además de la experiencia acumulada desde 1988 en el primer Comité Nacional de Bioseguridad Agrícola (CNBA) en el que se identificaron, en la práctica, otros riesgos particulares a la agricultura mexicana por el uso y liberación de maíz genéticamente modificado o transgénico, fueron determinantes para que en 1998 se estableciera una moratoria de facto a la siembra experimental de maíz transgénico en México.

En en todo el mundo, los eventos transgénicos deben analizarse caso por caso. En Europa esto implica un análisis para cada sitio de introducción tambien. Sin embargo, al liberarse en centros de origen y diversidad las plantas transgénicas se entrecruzan con las variedades nativas cultivadas y silvestres. Después de algunas generaciones los transgenes quedan integrados en diversos contextos genómicos y sus efectos en los rasgos de las plantas dependerán del sitio de inserción. Esto implica un aumento cualitativo y cuantitativo en las incertidumbres asociadas a la liberación de transgénicas al ambiente.

A pesar de la moratoria, en 2001 Quist y Chapela reportaron la presencia de transgenes en poblaciones nativas de maíz oaxaqueño (Revista Nature, Vol. 414). A partir de esa publicación se han producido otros reportes, algunos de ellos confirmatorios y otros contradictorios (Quist and Chapela 2001, Ezcurra et al. 2002, Ortiz et al. 2005). El 13 de noviembre del 2008 se reseñó un artículo que está en prensa en Molecular Ecology, que muestra evidencia clara de la presencia de transgenes en colectas de maíz de Oaxaca en 2001 y 2004.

A pesar de ello, en 2003 la SAGARPA levantó la moratoria y se reinicia el proceso de recepción de solicitudes para la siembra experimental de maíz transgénico a campo abierto en México.

Lo anterior parece contradictorio con el hecho de que el Senado de la República ratificó el Protocolo de Cartagena en el que se subscribe el Principio de Precaución (PP) que dice: “Con el fin de proteger el ambiente, los Estados deben aplicar el PP generosamente de acuerdo a sus capacidades. Cuando hay riesgo de daño irreversible, la falta de certidumbre científica absoluta, no debe ser usada como base para evitar o retrasar el establecimiento de medidas eficientes para evitar degradación ambiental.”

Estos antecedentes motivaron a los agricultores de las comunidades afectadas en Oaxaca junto con varias organizaciones no gubernamentales, a solicitar un informe en conformidad con el Artículo 13 del Acuerdo de Cooperación Ambiental de América del Norte sobre este asunto. Este informe preparado por un comité científico ad hoc, recomendó, entre otras cosas, que se debía mantener la moratoria a la siembra comercial de maíz transgénico; sin embargo, también recomendaron que la moratoria no se aplicara al cultivo experimental de maíz transgénico . Esta ambigüedad, permitió el reciclamiento de los argumentos esgrimidos por las empresas biotecnológicas transnacionales para replantear solicitudes de experimentación a campo abierto con maíz transgénico en México.

El 18 de marzo del 2005 entró en vigor la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM) que a pesar de retomar en la letra el Principio Precautorio (Artículo 9, LBOGM), su articulado lo contradicen. Sin embargo, su finalidad central es la regulación de los OGMs y la bioseguridad. El instrumento legal que más claramente retoma este espíritu es el mantenimiento de un Régimen de Protección Especial para el Maíz (RPEM) y otras plantas para las cuales México es centro de origen y diversidad.

A pesar de que hasta ahora, no se ha consensuado ningún Régimen de Protección para cultivo alguno, en el caso del maíz, la SAGARPA y SEMARNAT han estado desarrollando acuerdos que sustituyen el establecimiento del Régimen Especial de Protección del Maíz en todas sus dimensiones. El no contar hasta ahora con un régimen de protección del maíz había sido una razón crucial para desestimar las solicitudes de siembra hechas por diferentes corporaciones agrobiotecnológicas.

Por otra parte, sabemos que no existen elementos suficientes para determinar centros de origen, diversidad y domesticación de cultivos. En el caso particular del maíz por su biología reproductiva y capacidad de dispersión, los datos sugieren que todo el territorio nacional se puede considerar como centro de diversidad. Un estudio bien fundamentado sobre esto implicaría un trabajo riguroso e intenso con la participación de un grupo de expertos de varias áreas.

Sin embargo, en el curso de dos semanas se desarrolló el documento base para el acuerdo del RPEM que suscriben la SAGARPA y SEMARNAT. En este documento se estableció que no había diversidad de criollos alrededor de los campos experimentales de INIFAP en Sinaloa, Sonora y Tamaulipas, en particular en sus distritos de riego. En contradicción con esta resolución, existe evidencia de que en esos centros del INIFAP cerca de los cuales se pretende sembrar el maíz transgénico, se trabaja por parte del mismo INIFAP con criollos para mejorar su calidad proteíca.

Por su parte, el Instituto Nacional de Ecología de la semarnat publicó en su sitio de internet un documento con "los elementos técnicos sobre México como centro de origen" cuyos datos contradicen el documento aprobado de Sagarpa/Inifap/DGIRA. El 16 de noviembre, Sagarpa envió otro anteproyecto a Cofemer, que incluye la opinión técnica del INE para establecer el régimen de protección especial de maíz.

Científicos y técnicos de instituciones públicas de investigación preocupados por la falta de coordinación y de acciones concretas encaminadas a proteger la diversidad del maíz mexicano, los intereses de amplios grupos sociales y evitar riesgos a la salud y al ambiente, se han reunido en diversas ocasiones y han consensuado propuestas concretas con base en análisis rigurosos con ONGs y otros grupos sociales.

Por ejemplo, en junio del 2006 se llevó a cabo una reunión en la Cámara de Diputados en donde se reunieron más de 40 investigadores que propusieron el “Manifiesto por la Protección del Maíz” (El Universal, julio 206), el cual enumera los requerimientos mínimos necesarios para proteger la diversidad de variedades nativas (“criollo”) de maíz México. La intención principal de estos esfuerzos de científicos independientes es contribuir con la experiencia desde disciplinas diversas, en colaboración con ONGs y otras organizaciones de campesinos y productores, en el análisis de una problemática que se podría considerar nodal para la seguridad alimentaria e integridad cultural de México.

Otro esfuerzo académico encaminado a sentar las bases necesarias para la protección del maíz fue realizado en el “Minisimposio sobre Biocomplejidad y Maíz Transgénico en México” llevado a cabo los dias 19 y 20 de septiembre del 2006, en la “Casa California” de la Universidad de California (Estados Unidos) convocada por investigadores de ésta y de la Universidad Nacional Autónoma de México. En este simposio se concluyó que es necesario desarrollar y perfeccionar los métodos de muestreo y de laboratorio necesarios para establecer en México un programa de monitoreo de transgenes en razas de maíz criollo, en particular, y de bioseguridad de organismos genéticamente modificados en general. En este minisimposio se concluyó que las líneas de maíz transgénico ofrecidas comercialmente, hasta ahora, no podrán solucionar los problemas de la agricultura mexicana y su uso implica incertidumbres y riesgos importantes. Se reiteró, de manera sobresaliente, la negativa consensada a usar al maíz como sistema de expresión de sustancias no aptas para el consumo animal o humano (ej., plásticos, fármacos y otras sustancias industriales).

El maíz es de polinización abierta y cruzada y se ha demostrado que una vez que se siembra a campo abierto no es posible segregar el maíz transgénico del no transgénico. En Estados Unidos, en donde las compañías controlan el abasto y distribución de semillas y éstas no se reciclan de un ciclo agrícola a otro, más del 70% de los acervos de este grano que no debían tener transgenes están contaminados por estos en una proporción mayor a la aceptable (1%). Para más información, ver el reporte “Gone to Seed” de la Union of Concerned Scientists (http://www.ucsusa.org).

Además ha habido varios casos de escape de transgénicos sembrados en áreas restringidas bajo régimen experimental. Y ya se siembran en Estados Unidos de Norteamérica miles de has de maíz bio-reactor que expresa substancias industriales y farmaceúticas no aptas para el consumo animal o humano. Este hecho, y los datos de la capacidad de dispersión del maíz implican un riesgo de contaminación de los acervos de maíz comestible preocupante.

Deben implementarse medidas de bioseguridad proactivas más, y no menos, restrictivas de las que permitieron el flujo de transgenes a las variedades nativas. También es urgente establecer un monitoreo eficaz de todo el maíz que entra a México de Estados Unidos de Norteamérica (grano de importación e híbridos comerciales reportados como no transgénicos) para detectar y en su caso atender cualquier infiltración del maíz bio-reactor a la cadena productiva y alimenticia de maíz en México.

El riesgo de la presencia no deseada de transgenes aunado a la insuficiencia tecnológica de las líneas de maíz transgénico en el mercado, nos llevan a proponer un programa alternativo de protección y mejoramiento de las variedades de maíz criollo mexicano con biotecnología de punta, que además maximice la ventaja comparativa de México como país megadiverso, priorice los beneficios socio-ambientales sobre los privados, y evite los riesgos de los transgénicos. Todo ello, encaminado a una producción suficiente de alimentos seguros y diversos en el marco de una agricultura sustentable.

Los maíces transgénicos que se quieren poner a prueba en nuestro País pertenecen a una generación ya superada en la ingeniería genética. Las empresas que los comercializan ya están desarrollando tecnologías nuevas. La obsolecencia técnológica es otro argumento para adoptar una postura precautoria con respecto a su liberación al ambiente.

En México existe el conocimiento técnico-científico y también tradicional para desarrollar alternativas de mejoramiento del maíz y sus prácticas de cultivo aptas para nuestras condiciones.

Lo último se hace más urgente ahora que ha sido publicado en el DOF una nueva versión del Régimen de Protección para el Maíz parcial encaminado a dar paso a las propuestas por las compañías, pero incompleto en su mandato central: el biomonitoreo y la bioseguridad.

El grupo interdisciplinario de investigadores dentro del Grupo de Trabajo de Maíz Transgénico en México ha sintetizado la información científica desde diversas en torno a las ventajas reales de los transgénicos actuales en relación a la problemática actual en las diferentes regiones del campo mexicano, y a los riesgos derivados de su uso para el maíz mexicano a nivel local y nacional.

Todo ello, en contraste con las variedades mejoradas o criollas ya existentes no transgénicas. También se empeñará en impulsar iniciativas para la protección de los recursos genéticos del país y su mejoramiento minimizando los riesgos y maximizando los beneficios sociales y ambientales. Toda esta información se está sistematizando e integrando en Un Expediente para el caso del Maíz Transgénico en su Centro de Origen: México. El resumen ejecutivo de dicho resumen está disponible en la página de la UCCS (www.uccs.mx) y se hará público en su primera versión completa a inicios del 2009.

Invitamos a nuestros colegas de todas las áreas del conocimiento a unirse a este esfuerzo desde sus ámbitos de experiencia y evitar que se contamine con transgenes el centro de origen y diversidad del maíz.

Asímismo, manifestamos que los científicos que poseen patentes de transgénicos tienen un conflicto de intereses en torno a esta problemática, si dichos desarrollos serán propuestos para su liberación a campo abierto en México. El contar con este tipo de patentes para transgénicos de uso agrícola es en principio aceptable si dichos científicos están convencidos de sus ventajas tecno-científicas con respecto a otros desarrollos. Pero es importante que estos científicos hagan claro y explícito dicho conflicto con el fin de que las instancias de Gobierno y la ciudadanía tengan conocimiento de esto al escuchar y evaluar sus opiniones en torno a las incertidumbres y riesgos que implica la liberación al ambiente de plantas transgénicas.

La documentación generada por este esfuerzo colectivo se hará disponible a través de la página de la UCCS.