Bosques y Selvas

El grupo de trabajo de Bosques y Selvas busca documentar y analizar las causas y las consecuencias de estos procesos, bajo una perspectiva socioambiental. Creemos que su comprensión constituye una vía fundamental para la construcción de alternativas que coadyuven al desarrollo sustentable.

La deforestación, producto del cambio en el uso del suelo, está entre los principales problemas ambientales en México. Este proceso es una causa importante de otros cambios ambientales globales, como la pérdida de diversidad biológica, el cambio climático, la degradación de los suelos y la reducción en la provisión de los servicios ecosistémicos. Esto, además de comprometer la base de recursos para el desarrollo nacional, tiene un efecto directo en la calidad de vida y en el desarrollo de las comunidades rurales de nuestro país.

El grupo de trabajo de Bosques y Selvas busca documentar y analizar las causas y las consecuencias de estos procesos, bajo una perspectiva socioambiental. Creemos que su comprensión constituye una vía fundamental para la construcción de alternativas que coadyuven al desarrollo sustentable.

Objetivos generales del grupo de trabajo de Bosques y Selvas

El grupo busca elaborar un diagnóstico de la situación de los bosques y selvas del país, que incorpore el análisis de las causas y los factores asociados con su deterioro. Se busca, sobre todo, analizar las políticas públicas ligadas al modelo de desarrollo prevaleciente, que han incidido históricamente en los procesos de deterioro, así como la evaluación crítica de las alternativas que existen sobre la conservación y el manejo de los recursos naturales, bajo una perspectiva de sustentabilidad.

La enorme complejidad de los procesos que se abordan y la gran diversidad de contextos históricos, sociales y ambientales en nuestro país, hacen necesaria una perspectiva regional de análisis. Actualmente, el programa está enfocado al diagnóstico de la región Lacandona.

Carta abierta a la FAO

Este año ha sido declarado por las Naciones Unidas como Año Internacional de los Bosques. En ese marco, el World Rainforest Movement (wrm.org.uy) ha iniciado una campaña que cuestiona la definición de bosque de la FAO. Para ello hemos lanzado una carta abierta en la que se señala la necesidad de que ese organismo revise su definición de bosque. Para la carta buscamos firmas de científicos y profesionales de distintas disciplinas que aborden el estudio de la naturaleza y es por ello que hemos entrado en contacto con usted. Estaríamos muy agradecidos de recibir su adhesión así como de la circulación que le pueda dar a esta iniciativa. La carta, acompañada de las firmas recogidas, será presentada ante la FAO el próximo 21 de Setiembre de 2011, Día Internacional contra los Monocultivos de Árboles.

 

Carta abierta a la FAO:

La FAO define "Bosque" como: "Tierras que se extienden por más de 0,5 hectáreas dotadas de árboles de una altura superior a 5 m y una cubierta de dosel superior al 10 por ciento, o de árboles capaces de alcanzar esta altura in situ" (*).

Según esta definición ha sido posible sustituir bosques primarios por plantaciones monoclonales de árboles de especies exóticas genéticamente manipuladas, sin que ello se considere deforestación. Esta definición también ha permitido llamar "bosques" a monocultivos industriales de árboles que se expanden a expensas de la destrucción de otros ecosistemas.  El problema se agrava en tanto otras organizaciones e iniciativas de la ONU, como la Convención Marco sobre el Cambio Climático, así como numerosos gobiernos nacionales, aplican esta definición en sus negociaciones, programas y políticas. Más aun, muchos análisis y acciones se implementan a partir de esta definición.

Consideramos que la definición actualmente utilizada por la FAO debe ser cambiada. Dista mucho de contemplar la complejidad estructural de los ecosistemas boscosos, diversos, multiestratificados y complejos funcionalmente. Tampoco refleja su capacidad de proveer servicios ecosistémicos fundamentales para la humanidad, como el mantenimiento de la biodiversidad o el almacenamiento de carbono, ni contempla el rol fundamental que juegan en la vida de las poblaciones locales. Agrupar bajo una misma definición a las plantaciones de árboles y a los bosques naturales diversos conduce a tomar decisiones erróneas. La actual definición de bosque tiene consecuencias negativas a escala local y global, en tanto legitima la expansión de los monocultivos industriales de árboles, cuyos impactos sociales, económicos, ambientales y culturales han sido ampliamente documentados y denunciados.

Por todo esto, los abajo firmantes, como científicos y profesionales de distintas disciplinas que abordan el estudio de la naturaleza, expresamos nuestra disconformidad con la definición de Bosque de la FAO e instamos a este organismo a que inicie un proceso de revisión de la misma.

(*) FAO, Evaluación de los recursos forestales mundiales 2010, Anexo 2. Términos y definiciones utilizados en FRA 2010, http://www.fao.org/docrep/013/i1757s/i1757s.pdf

Si desea firmar puede hacerlo en esta dirección:
http://www.wrm.org.uy/bosques/carta_FAO.html