Observatorio socioambiental

Actualmente la crisis ambiental en nuestro país se presenta con determinaciones cada vez más complejas. El modo en que vivimos cotidianamente sus diversas manifestaciones nos obliga a considerar que esta crisis ha producido nuevas y más profundas formas de degradación en cada vez más espacios de la reproducción social, los cuales anteriormente pensábamos infranqueables. En algunos casos se han generado daños ambientales muy difíciles de remediar o prácticamente irreversibles.

Buena parte de las iniciativas que intentan dar respuesta o solución a distintos aspectos de los conflictos ambientales son abanderados por gobiernos y empresas. Pero estas iniciativas han tenido impactos limitados en lograr soluciones sustentables, en aclarar sus causas o en prevenir nuevas problemáticas. Esto se debe, probablemente, a que estos sectores están interesados generalmente en los beneficios que posibilita la orientación electoral o comercial de la gestión ambiental, más que en la prevención o solución sustentable de los problemas ambientales y sus consecuencias sociales. En muchas ocasiones impera: la falta de transparencia y calidad en la fundamentación técnico-científica de las evaluaciones de impacto ambiental y, en ocasiones, la corrupción y el desdén o, incluso, la represión de las iniciativas de la ciudadanía por recuperar y hacerse de mejores condiciones de subsistencia. Por otra parte, existe un renovado interés de grandes empresas por el negocio de la remediación o presunta limpieza del agua (plantas de tratamiento), de la tierra y del aire en un entorno contaminado por éstas mismas u otras empresas, pero esto se hace de manera aislada y sin evaluaciones integrales de sustentabilidad.

Hoy en día, ya es insoslayable el profundo reclamo popular a las instituciones políticas y sociales por la adopción de un nuevo tipo de racionalidad ambiental, pues la actual crisis socioambiental plantea la impostergable necesidad de generar alternativas colectivas y realmente democráticas que permitan prevenir o solucionar de manera sustentable los problemas anquilosados en un medio ambiente cada vez más intoxicado y en una salud pública considerablemente agravada.

México es quizá uno de los países del mundo en donde existe mayor impunidad y ocultamiento de la responsabilidad de numerosas empresas, en ocasiones en colaboración con el poder público, en torno al saqueo, destrucción del medio ambiente y los consecuentes daños económicos y sociales a la población. También han dominado planes de desarrollo con profundos impactos ambientales sin que medien estudios científico-técnicos rigurosos o programas integrales para minimizar o mitigar efectivamente los daños al entorno.

En nuestro país, algunos movimientos ambientalistas o grupos ciudadanos de comunidades directamente afectadas han tenido éxitos y frutos en remediar o evitar daños ambientales. Sin embargo, no se tiene una sistematización y análisis científico-técnico de estos casos exitosos y, ante la vastedad y complejidad de esta crisis ecológica, sus logros se hacen apenas visibles en medio del desgaste y la derrota de muchos otros intentos por prevenir nuevos desastres ambientales o rescatar ambientes deteriorados.

Con estos antecedentes, resulta inaplazable el ejercicio de una actividad científica y técnica con una profunda ética socioambiental. Es imprescindible que la comunidad de científicos, técnicos y académicos asuma su responsabilidad de contribuir activamente con sus conocimientos y capacidades analítico-técnicas para: (1) sustentar con rigor las demandas socio-ambientales, (2) desentrañar las causas de los principales casos de deterioro ambiental y (3) delinear estrategias para prevenir nuevos casos o solucionarlos. Es también imprescindible generar las herramientas necesarias para establecer vínculos virtuosos y sinergias positivas entre los distintos esfuerzos para prevenir y solucionar los problemas ambientales y sus consecuencias sociales. Es con esta responsabilidad y propósito y en este contexto que, quienes integramos la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, ponemos al servicio de la comunidad científica y público en general el Observatorio Socioambiental. Esperamos que este proyecto se constituya en un espacio de transparentación, cotejo, análisis y gestión colectiva que, con un sólido fundamento científico, sirva para revertir la dinámica de deterioro socioambiental que padecemos en nuestro país.

¿Qué es el Observatorio Socioambiental?

El Observatorio Socioambiental se encargará de integrar y fundamentar en una plataforma cartográfica los principales casos de destrucción ambiental que han suscitado protestas o conflictos sociales en todo el territorio nacional. Sobre la misma base cartográfica también se recopilarán y se documentarán los casos de éxito en la autogestión, prevención o solución de problemáticas ambientales. Ambas bases de datos cartografiadas en la escala nacional se vincularán con otras bases de datos que permitirán hacer análisis integrales y causales de las problemáticas ambientales (i.e., desarrollos o infraestructuras objetos de análisis de impacto ambiental, recursos naturales, etcétera). Con el apoyo de estas bases de datos, se podrán cotejar y comparar los distintos estudios de impacto ambiental disponibles o proponer los datos y análisis faltantes para cada caso. Asimismo, el Observatorio será una herramienta de monitoreo, transparentación, vinculación y análisis de la información pública disponible sobre los espacios nacionales más gravemente afectados por la crisis ambiental, así como de las principales experiencias autogestivas de manejo sustentable de los recursos naturales desarrolladas por comunidades y organizaciones urbanas y rurales o, en su caso, por entidades públicas o privadas que registren casos de éxito.

La principal herramienta de divulgación del Observatorio será la publicación en la página de la UCCS de una serie de mapas temáticos con la información de lo que paulatinamente será un expediente nacional sobre los impactos y causas de la crisis ambiental, así como de las posibles soluciones ensayadas en algunos sitios o de formas de prevención de nuevos casos de deterioro.

Todos los conflictos, problemas o alternativas presentados en el expediente electrónico incluirán una ficha con una descripción general y los enlaces a la información documental más relevante que sustenta a cada caso: evaluaciones técnicas, procedimientos jurídicos y administrativos, leyes y normas oficiales, estudios epidemiológicos o de salud pública, manifestaciones de impacto ambiental, planes de ordenamiento, estudios científicos, etc. De la misma manera, la información estará vinculada a los materiales testimoniales (en formato de texto, audio o video) que los afectados o las comunidades u otras instancias involucradas hayan publicado.

El Observatorio Socioambiental paulatinamente servirá para articular y potenciar esfuerzos en pro de un medio ambiente digno y del trabajo de asesoría multidisciplinaria de la comunidad académica y científica vinculada a la UCCS.