El maíz mexicano en manos de las transnacionales (III)

30 años de neoliberalismo

“Desde 1982 hasta la actualidad seguimos con el mismo modelo de política agroalimentaria porque es el mismo grupo de poder transnacional, hegemonizado por los Estados Unidos, quien está determinando estas políticas”, afirma Víctor Suárez, director ejecutivo de ANEC.

La siembra de maíz transgénico a escala comercial profundizaría una política agroalimentaria diseñada desde hace treinta años, que fue apuntalada con la firma del Tratado de Libre Ccomercio de América del Norte (TLCAN) y su entrada en vigor el 1 de enero de 1994. Este modelo neoliberal ha beneficiado a las multinacionales agroalimentarias, “el volumen producido de la industria alimentaria creció un 6% de 1994 a 1999, y ha llegado a ocupar el segundo lugar en la contribución del PIB sectorial con un 24.2% [1]”, explica la economista Blanca Rubio. Pero ha dejado como perdedores principalmente a los campesinos, “de 26 millones de mexicanos que viven en la pobreza extrema (pobreza alimentaria), 16 millones corresponden a la población rural”, señala Luís Gómez Oliver, experto en economía agrícola [2].

Sed y hambre que pueden evitarse

Llevar agua y despensas a las zonas rurales afectadas por la sequía y hacer más expedita la entrega de recursos de diversos programas, es lo sustancial de las medidas anunciadas el martes por el Presidente Calderón para afrontar la emergencia ambiental en más de la mitad del territorio nacional. El esfuerzo se justifica ante el riesgo inminente de muerte de personas por sed y hambre, como lo aclaró Calderón; lo que no se justifica es haber dejado que el país llegara a tal emergencia.

Piden científicos la prohibición total a la liberación de maíz transgénico

Ante el acuerdo enviado a la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) por las secretarías de Medio Ambiente y de Agricultura para la definición de los centros de origen y donde también se presentan los sitios en los que sería viable el cultivo de maíz transgénico, la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS) demandó su prohibición, ya que estudios realizados a partir de 1995 han demostrado que el grano tradicional se puede contaminar.