Corrupción en el mundo científico, agrotóxicos cuestionados y empresas que manipulan estudios y funcionarios. Puede ser la trama de una película, pero es lo que sucede en Estados Unidos con Monsanto y la relación con académicos para que oculten las consecuencias del herbicida glifosato. Así se desprende de la causa judicial que tramita en juzgados federales y fue revelada por la prensa de ese país. La revista Science, espacio de referencia del establishment científico, precisó que se pagaban hasta 250.000 dólares para que científicos defiendan al agrotóxico. El autor sospechado, Gary Williams, había sido destacado por académicos argentinos para defender al glifosato.

“Surgen nuevas dudas sobre la seguridad del herbicida Roundup (marca comercial del glifosato) de Monsanto”, tituló el diario The New York Times en marzo pasado. El juez federal de California Vince Chhabria, a cargo de un juicio de personas con cáncer expuestas a glifosato, permitió el acceso a documentos del expediente, entre ellos correos internos de Monsanto.