AliSa (Alimentación Sana)

 

Introducción y Antecedentes

Los patrones de alimentación son centrales, tanto para la sustentabilidad ambiental, como para determinar el estado de salud de las personas. Una alimentación sana debe de basarse en una producción agroecológica, que además de garantizar alimentos saludables, implica buenas condiciones de vida para los productores de los mismos y una producción ecológicamente amigable y soberana. Entendemos a la agroecología de manera amplia, como una disciplina plural que busca integrar el conocimiento ecológico de los sistemas de producción agrícola con el conocimiento que de ellos tienen los campesinos que buscan conservar los recursos naturales y generar alimento de forma justa, confiable y acorde a la diversidad de preferencias culturales que hay en México. Consideramos entonces que las líneas de estudio y trabajo en agroecología deben generarse y llevarse a cabo de manera conjunta por campesinos, científicos, estudiantes, promotores y facilitadores. Es en este contexto que planteamos estos proyectos bajo el paraguas de Alimentación Sana (AliSa).

En contraste con el enfoque de producción agroecológico, la mayor parte de los alimentos que consumimos en las urbes se producen en sistemas agroindustriales que implican la degradación y contaminación de los suelos y de los cuerpos de agua, la pérdida de biodiversidad, la liberación de gases con fuerte efecto invernadero, y la acumulación de las mejores tierras, condiciones de cultivo y subsidios en pocos productores agroindustriales, con impactos negativos en el tejido social y en las culturas y comunidades de los medios rurales (Tscharntke et al. 2012). Este modelo agroindustrial va marginando a importantes sectores rurales en la producción de alimentos, que son los que resguardan la mayor parte de la agrobiodiversidad y del conocimiento tradicional agroecológico, y que paradógicamente, aún hoy en dia contribuyen con una parte importante de la alimentación global usando sistemas mucho más amigables con el ambiente. Además, el modelo agroindustrial produce alimentos que no son aptos culturalmente y en general han sido desprovistos de sus virtudes nutricionales o adicionados con químicos que pueden ser nocivos para la salud. Tal es el caso de los cultivos transgénicos tolerantes al herbicida Glifosato, que recientemente la OMS clasificó como probable cancerígeno en humanos.

Justificación

México tiene un potencial de producción agroecológico que no ha sido evaluado y mucho menos fomentado. Este potencial además es sustento de muchas comunidades campesinas.

Han surgido diversas iniciativas de redes de consumo de órganicos y tianguis de estos productos; aunque reconocemos que son iniciativas bien intencionadas, estas generalmente se limitan a clases medias-altas o altas que pueden pagar altos precios (Ej., Green Corner en la Cd. De México), y pueden llegar a implicar despojos de los mejores alimentos de las comunidades campesinas. Estos altos costos se fijan como resultado de las certificaciones, y el gran número de intermediarios. El extremo del absurdo resulta cuando en las inmediaciones o en algunos de las localidades en donde se producen estos productos orgánicos o agroecológicos, los campesinos locales no tienen acceso a ellos, y más bien acceden a comida chatarra barata y de pésima calidad, y la producción campesina de alta calidad se vende y extrae de las comunidades.

El consumo de alimentos chatarra que rige a una proporción cada vez más alta de la población, probablemente está asociado a la cada vez mayor incidencia de enfermedades que antes eran desconocidas para estas poblaciones: afecciones cardiovasculares, diabetes tipo II con altas prevalencias y cáncer, entre otras. Urge evaluar esta y otras hipótesis relacionadas.

En conclusión, ante las crisis de pérdida de agrobiodiversidad y de soberanía alimentaria que México enfrenta en la  actualidad, consideramos urgente que confluyan y se articulen los esfuerzos que académicos, organizaciones civiles y campesinos para fortalecer la producción comunitaria agroecológica en beneficio de las propias comunidades campesinas y cada vez más amplios sectores de la población.

Este proyecto tiene tres objetivos generales:

  1. Generar una red cerrada de unidades o módulos de producción, intermediación y consumo agroecológico. Este es el proyecto de AliSa propiamente dicho.
  2. Generar un observatorio de los sistemas de producción agroecológico, con énfasis en las milpas, que aún se cultivan en gran parte del territorio nacional: Observatorio MILPA.
  3. Realizar un Diagnóstico Nacional de Presencia de Transgenes en nuestro alimento básico y productos derivados, y en los maíces híbridos que se siembran en nuestro país, así como en los maíces nativos en México, y llevar a cabo estrategias para impedir que estos últimos se contaminen.

Todos estos proyectos se articulan desde los grupos de investigación de los coordinadores de AliSa, el Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM, y el Proyecto de AliSa de la UCCS.

Presencia masiva de transgenes y del herbicida glifosato en alimentos derivados de maíz en México