Carta abierta a la FAO

Este año ha sido declarado por las Naciones Unidas como Año Internacional de los Bosques. En ese marco, el World Rainforest Movement (wrm.org.uy) ha iniciado una campaña que cuestiona la definición de bosque de la FAO. Para ello hemos lanzado una carta abierta en la que se señala la necesidad de que ese organismo revise su definición de bosque. Para la carta buscamos firmas de científicos y profesionales de distintas disciplinas que aborden el estudio de la naturaleza y es por ello que hemos entrado en contacto con usted. Estaríamos muy agradecidos de recibir su adhesión así como de la circulación que le pueda dar a esta iniciativa. La carta, acompañada de las firmas recogidas, será presentada ante la FAO el próximo 21 de Setiembre de 2011, Día Internacional contra los Monocultivos de Árboles.

 

Carta abierta a la FAO:

La FAO define "Bosque" como: "Tierras que se extienden por más de 0,5 hectáreas dotadas de árboles de una altura superior a 5 m y una cubierta de dosel superior al 10 por ciento, o de árboles capaces de alcanzar esta altura in situ" (*).

Según esta definición ha sido posible sustituir bosques primarios por plantaciones monoclonales de árboles de especies exóticas genéticamente manipuladas, sin que ello se considere deforestación. Esta definición también ha permitido llamar "bosques" a monocultivos industriales de árboles que se expanden a expensas de la destrucción de otros ecosistemas.  El problema se agrava en tanto otras organizaciones e iniciativas de la ONU, como la Convención Marco sobre el Cambio Climático, así como numerosos gobiernos nacionales, aplican esta definición en sus negociaciones, programas y políticas. Más aun, muchos análisis y acciones se implementan a partir de esta definición.

Consideramos que la definición actualmente utilizada por la FAO debe ser cambiada. Dista mucho de contemplar la complejidad estructural de los ecosistemas boscosos, diversos, multiestratificados y complejos funcionalmente. Tampoco refleja su capacidad de proveer servicios ecosistémicos fundamentales para la humanidad, como el mantenimiento de la biodiversidad o el almacenamiento de carbono, ni contempla el rol fundamental que juegan en la vida de las poblaciones locales. Agrupar bajo una misma definición a las plantaciones de árboles y a los bosques naturales diversos conduce a tomar decisiones erróneas. La actual definición de bosque tiene consecuencias negativas a escala local y global, en tanto legitima la expansión de los monocultivos industriales de árboles, cuyos impactos sociales, económicos, ambientales y culturales han sido ampliamente documentados y denunciados.

Por todo esto, los abajo firmantes, como científicos y profesionales de distintas disciplinas que abordan el estudio de la naturaleza, expresamos nuestra disconformidad con la definición de Bosque de la FAO e instamos a este organismo a que inicie un proceso de revisión de la misma.

(*) FAO, Evaluación de los recursos forestales mundiales 2010, Anexo 2. Términos y definiciones utilizados en FRA 2010, http://www.fao.org/docrep/013/i1757s/i1757s.pdf

Si desea firmar puede hacerlo en esta dirección:
http://www.wrm.org.uy/bosques/carta_FAO.html